Radio (ma non troppo...)
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Hay nombres que producen una extraña resonancia en nosotros cuando los pronunciamos. Pueden ser tales como Adolfo, o Roberto, o Irene, o Lucía. A mí me produce una extraña sensación éste de Ingeborg. No sé por qué. Quizá porque suena recio y fuerte, como nombre germánico (noruego) que es. Quizá, también, mi fascinación por el norte tenga bastante que ver. Nunca se puede decir "de este agua no beberé", preo creo que no iría a congelarme por gusto en los fiordos noruegos, sólo por "fascinación". Para mí, el norte siempre tuvo esa fascinación; físicamente creo que me daría miedo estar allí. Las grandes extensiones blancas, el frío polar (literal)...Etiquetas: Aguador

Etiquetas: Aguador
La foto está tomada en el vestíbulo de la estación de tren de Sants, en Barcelona, ayer por la tarde. Llena de gente anhelante, con mil historias que contar y otras tantas que recordar. Y vuelven. ¿Es Navidad? Coincidencia. Tal vez ayer el sueño no estuvo en los bombos de la lotería. El sueño que sí vamos a poder cumplir es estar con alguien que nos diga una palabra de cariño.Etiquetas: Aguador

Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Hay quien no sabe divertirse si no es poniéndose hasta las cejas de alcohol. Es la procesión de cada fin de semana: ir de bares por la noche, agarrar una buena tajada y pasar el domingo con una resaca como un piano, a la espera de que el lunes todo vuelva a la "normalidad". Es una manera como cualquier otra de señalar la "libertad de la edad adulta". Es decir, que eres lo bastante mayor y lo bastante libre como para ir jodiéndote el hígado. ¿Y dices que "eres mi amigo/a"? ¿Y dices que "así es como te diviertes"? No. Tú tampoco tienes derecho a besarme: también te apesta el aliento.Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador

Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador

Etiquetas: Aguador
Etiquetas: Aguador

Etiquetas: Aguador
Lo que os voy a compartir aquí, desde luego, no tiene nada de privado, pero sí es verdaderamente sorprendente. Atendía a una persona en consulta y, en un momento determinado, yo le sugerí la lectura de un libro; concretamente, "Muchas vidas, muchos maestros", del Dr. Brian Weiss. Un estupendo libro para iniciarse en el tema de la reencarnación, de unas 250 páginas en mi edición. El caso es que la señora, al ver el libro, me espetó lo siguiente: "Oye, ¿y no me puedes hacer un resumen cortito del libro? ¿Y no hay por ahí una versión del libro en CD o DVD? Es que a mí leer me cansa mucho y no me concentro pero nada".
Etiquetas: Aguador