Torbellino de sábado

Ni noches, ni días; solo momentos extraños. Todo da vueltas, estoy segura de que no ha sido el alcohol, apenas he tomado nada. Más ruido, dolor de cabeza. Te miro, de cerca, desde lejos, te toco y te miro. Otro cigarro. Más conversaciones. No me interesan. Me sobra la ropa. Caen unas gotas de lluvia. Alguien que me sonrie y me abraza. Una broma. Una nuca con un tatuaje. El sonido de sus pulseras; son horrorosas. Su cara, vomitiva. Estoy loca, pero ya no importa. La chica de las trenzas baila, su acompañante que me recordaba a Sergio. El domingo que ya llega. Una caña de Spaten por favor. Mesas redondas, son las que más me gustan. Quiero ver la cara de todo el mundo. Apago el cigarro a la mitad, estoy saturada. Una caricia. Sé que lo que está contando es mentira, pero ella en el fondo me gusta, es buena, ella lo sabe, yo lo sé. No quiero ir hasta el otro lado de la ciudad. LLévame a un sitio donde haya poca luz.